Partituras...

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En el blog del Centro Cultural encontrarán el enlace para descargar algunas partituras actuales.

La Cumparsita - 100 años

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Se declara por la Cámara de Senadores del Uruguay al año 2017 como 
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HISTORIA DE LA CUMPARSITA

A principios del siglo XX, funcionaba en Montevideo la Federación de Estudiantes del Uruguay, cuya sede se encontraba en Ituzaingó 1292, en dicha ciudad.
Uno de sus integrantes era un estudiante de arquitectura llamado Gerardo Hernán Matos.
El joven, a quien apodaban “Becho”, había nacido en la capital uruguaya el 28 de marzo de 1897 y era hijo de Emilio Matos, propietario del cabaret “Moulin Rouge”, sito en Andes y Colonia, en Montevideo.
“Becho”, que tenía una especial inclinación por la música (era pianista aficionado), solía asistir al local de su padre, en el cual se ofrecían excelentes números de espectáculos (baste decir que Pascual Contursi concurría habitualmente a ese lugar durante sus años de estancia en Montevideo y que allí fue donde dio a conocer los versos de “Mi noche triste”). 
Gerardo, a la sazón a punto de cumplir 19 años, pergeñó en el piano del “Moulin Rouge” las notas de una marchita que pensaba dar a conocer durante los carnavales montevideanos de 1916.
Pero sucedió que el 8 de febrero de ese año debutó en el café “La Giralda” de dicha ciudad quien era, por entonces, una de las máximas figuras del tango, el maestro Roberto Firpo, dirigiendo a su conjunto que se completaba con David “Tito” Roccatagliata y Agesilao Ferrazano en violines, Juan Bautista Deambroggio “Bachicha” en bandoneón y Alejandro Michetti en flauta.
A “Becho” se le ocurrió la idea de llevarle la marchita al celebrado maestro, pero no tuvo la suficiente determinación para hacerlo y en su reemplazo, acudió uno de sus compañeros.
El pianista Alberto Domingo Alonso, testigo del hecho, así lo relató en el libro que escribió al respecto:

“Entre la barra de “Becho” estaba Manuel Barca, quien le alcanzó una copia mal escrita por Matos a don Roberto Firpo en el café y confitería “La Giralda” en 18 y Andes –donde hoy se erige el Palacio Salvo-.
Su ojo clínico percató de la primera ojeada todo el partido que esa obra podía obtener y conseguida la autorización para adaptarla y concertarla, tocó por primera vez el tango en público…” 
“…Su escritura, colmada de defectos, representaba en su melodía sólo una guía de lo que pretendía ser y Firpo, con mucho tino y maña, hubo de arreglarla para hacer posible su ejecución, sacándola a flote…”
“…Notó que en la primera parte cabía una melodía para violín. Y esa melodía suya originariamente, tuvo la virtud de superar en mucho la obra, haciéndola más interesante…”
(Alberto Domingo Alonso “La Cumparsita – Historia del famoso tango y de su autor”)

Por su parte, el maestro don Roberto Firpo, lo refirió en, al menos, tres oportunidades:

“Actuaba en el café “La Giralda”, famoso y clásico en Montevideo, y una noche se me acercó un muchacho joven de aspecto simpático pero algo tímido y pidió que le concediera unos minutos…”
“…Me dejó la partitura, muy modestita por cierto. Era “La Cumparsita”. La toqué en el piano, me gustó, le hice unos arreglos y poco después; la estrené con un éxito extraordinario, tanto por el valor del tango, como por el hecho que su autor era un muchacho de Montevideo. Cuando regresé a Buenos Aires, lo estrené en el café Iglesias y se repitió el mismo éxito de Montevideo…”
(Revista “Cantando”, 17 de septiembre de 1947)
Roberto Firpo no sólo estrenó el tango en 1916, sino que también fue el primero en grabarlo.
Los estudios de las matricerías de los discos y de los catálogos de la época lo demuestran en forma terminante. La primera grabación de “La cumparsita” tuvo lugar en los estudios de Max Glücksmann en la ciudad de Buenos Aires en noviembre de 1916 (Nacional 483b). 
Para ese entonces, Tito Roccatagliata se había desvinculado del conjunto para ir al que dirigía su amigo Eduardo Arolas, siendo reemplazado por Cayetano Puglisi y pasando Ferrazano como primer violín, el puesto que ostentaba Tito.
De esta forma, los protagonistas de esta histórica grabación fueron:
Violines: Agesilao Ferrazano – Cayetano Puglisi
Bandoneón: Juan Bautista Deambroggio “Bachicha”
Piano y dirección: Roberto Firpo
Flauta: Alejandro Michetti

Con el correr de los años, Alberto Alonso echó a correr la versión que “La cumparsita” databa de 1917 y que el cuarteto que codirigía con Minotto Di Cicco (el cuarteto Alonso-Minotto) había sido el primero en grabarla.
Esta afirmación, falsa a todas luces, fue aceptada y oficializada por las autoridades tangueras de ambas orillas del Río de la Plata, sin haber efectuado la menor investigación sobre el asunto.
Incluso, el presidente de la Academia Nacional del Tango, con sede en Buenos Aires; Horacio Ferrer, haciendo alarde de una ignorancia supina sobre el tema, confirma con total impunidad los dichos de Alonso.
La grabación por Alonso-Minotto no sólo no fue la primera, tampoco fue la segunda.
Después de Firpo, fue grabado por Juan Maglio “Pacho” y su conjunto para el sello “Era”, integrando una serie de veintiséis registros fonográficos iniciados en 1916 (constituyó la quinta grabación de dicha serie).
Por lo tanto, la grabación por el cuarteto fue, cuanto menos, la tercera. Fue registrada en la Casa Víctor el 10 de mayo de 1917 (Víctor 69579a) y el conjunto formaba de la siguiente manera: 

Violines: Juan Tróccoli – Juan José Castellanos 
Bandoneón y codirección: Minotto Di Cicco
Piano y codirección: Alberto Domingo Alonso

Durante los dos años subsiguientes a su creación, La Cumparsita gozó de un efímero período de éxito.
Durante este tiempo, se sucedieron algunas grabaciones de altísimo valor histórico. A los tres registros ya mencionados, cabe referir el que realizara la Orquesta Típica Criolla Fresedo-Tito-Cobián, que era en realidad un trío que conformaban Osvaldo Fresedo en bandoneón, David “Tito” Roccatagliata en violín y la novedad de Juan Carlos Cobián no en calidad de pianista sino de guitarrista (Tele-Phone 3082/78).
Transcurrido este segmento temporal, su fama comenzó poco a poco a declinar hasta caer en el olvido.
Pero, pasados algunos años, ocurrió un hecho inesperado. El 6 de junio de 1924, la compañía de Leopoldo Simari sube a escena en el teatro Apolo la pieza “Un programa de cabaret”, original de Pascual Contursi y  Enrique P. Maroni. En aquella época se estilaba que en cada obra de teatro se estrenaran tangos compuestos especialmente para ellas. Merced a este procedimiento, vieron la luz famosísimos tangos que, venciendo gallardamente a la frontera del tiempo, constituyen resonantes éxitos aún en nuestros días.
Para “Un programa de cabaret”, Pascual Contursi escribió una letra a la que llamó “Si supieras”. Fiel a su costumbre, decidió acoplarla a la música de algún tango ya compuesto con anterioridad. Para esta letra eligió al ya olvidado tango “La cumparsita”. 
El encargado de estrenarlo fue el actor y cantor Juan Ferrari. 
El éxito fue tan grande que Carlos Gardel se decidió a grabarlo de inmediato (Nacional 18118b/2292-1)
El disco grabado por el más importante cantor en la historia de la música popular en el mundo, consiguió que el tango comenzara a transitar triunfalmente los senderos de todo el planeta, considerándose hoy día en todas las naciones como “el himno del tango”, siendo además una de obras más interpretadas en la historia, incluso por músicos de formación clásica.
El más lúcido testigo de este suceso y quien mejor lo relató fue Francisco Canaro:
“En mi primer viaje a París, a los pocos días de mi debut, me encontré con Gerardo Matos Rodríguez. …
 …Después del saludo y abrazo de práctica entre viejos amigos, nuestra conversación terció sobre Buenos Aires, de donde yo acababa de llegar y sobre la reactualización del éxito de La cumparsita que, entre paréntesis, para Matos Rodríguez ya había pasado a la historia. 
Le conté cómo había resurgido de nuevo y de qué manera se ejecutaba con verdadero furor por todas las orquestas; que Pascual Contursi y Enrique P. Maroni, le habían compuesto una letra muy bonita y adaptada a su ritmo y que Carlitos Gardel la cantaba con extraordinario éxito y hasta la había grabado en discos….”


Grabación original 


Libros para piano nivel inicial

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Es la Música...


CHOPIN...

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Frederic Chopin fué un compositor y virtuoso pianista polaco, nacido en Zelazowa Wola el 1 de marzo de 1810.
Con perfecta técnica, refinamiento estilístico y creación armónica, Chopin es considerado como uno de los más importantes compositores de la historia.

Nosotros utilizamos los sonidos con el fin de hacer música, 
como usamos las palabras con el fin de crear el lenguaje.
Chopin

Bach: Preludios y Fugas


LOS PRELUDIOS Y FUGAS DEL “CLAVE BIEN TEMPERADO”  DE J. S. BACH

El “preludio” no es una simple pieza introductora. Se origina como improvisación realizada mientras los músicos comprobaban la afinación en sus instrumentos. 
Articulo de la pagina de Armonía y Análisis Musical de Yolanda Sarmiento. Pueden continuar leyendo  AQUÍ

Estudiar SOLFEO..



1) PODER TOCAR MÚSICA QUE NO CONOCES DE ANTEMANO
En ciertas situaciones, tenemos que aprender música nueva para tocar un tema de otro grupo o material compuesto por otro miembro de nuestra banda, o simplemente preparar un tema para una clase de guitarra o armonía.
Además, a veces los mejores descubrimientos musicales nos vienen desde el papel pautado, no desde un disco.
2) TOCAR MÚSICA DE MANERA PRECISA
Para el guitarrista actual, las tablaturas y su fácil acceso a ellas a través de la red, representan algo más negativo que positivo, dada la enorme cantidad de transcripciones plagadas de errores y digitaciones inapropiadas, realizadas por músicos aficionados.Una partitura original, como mínimo te garantiza un alto nivel de precisión y seriedad.
3) PODER TOCAR MÚSICA COMPLICADA DE TRANSCRIBIR
Transcribir música de oído puede ser difícil por una producción poco nítida, por la velocidad o la propia complejidad de la pieza. La partitura, en estos casos, puede ser la solución.
4) PODER LEER Y ESCRIBIR MÚSICA PARA CUALQUIER INSTRUMENTO
Puedes tocar música escrita originalmente para otros instrumentos y arreglarla para guitarra. O bien puedes escribir o arreglar tu propia música para otros instrumentos. Por ejemplo en el contexto de una banda podrías realizar arreglos para las partes de batería, escribir líneas de bajo desarrolladas para tus progresiones armónicas, etc
5) PODER COMUNICARTE CON CUALQUIER MÚSICO EN EL MISMO LENGUAJE
En el contexto de una banda, es extremadamente útil poder entenderse en términos musicales con tus compañeros. A menudo, nos encontramos en la situación de tener que transmitir ideas al resto del grupo. La partitura es “la mejor herramienta” para determinar ritmo, melodía y armonía. Además de la ventaja que supone poder trabajar sobre el papel antes del ensayo e ir al mismo con las ideas bien asimiladas.
6) PODER TRABAJAR CON PROGRAMAS DE INFORMÁTICA MUSICAL
Además de los obvios editores de partituras (Finale, Sibelius, Guitar Pro, etc), hay numerosos programas y secuenciadores (Logic, Pro Tools, etc) que te permiten trabajar con partituras de forma precisa, eficiente y sencilla.
7) PODER REGISTRAR MÚSICA SIN NECESIDAD DE GRABARLA
Tradicionalmente, ha sido necesario aportar partituras para el registro de música original, aunque en la actualidad existen algunas plataformas que permiten hacerlo mediante archivos de audio. A pesar de esto, siempre es más sencillo, rápido y barato elaborar una partitura. Tener la posibilidad de registrar tu música sin tener que grabarla previamente es una ventaja. Sobre todo en ciertos entornos, cuando la tienes que mostrar a músicos para que preparen una grabación, o cuando hay implicado un número de ejecutantes significativo, como sucede en la música orquestal.
8) MEJORA TU PERCEPCIÓN DEL REGISTRO SONORO
Tener conocimientos de solfeo ayuda notablemente a tener una mejor y más profunda comprensión de los registros sonoros (la altura de los sonidos). Además, asociar los sonidos con su nombre y no solo con el nº de traste, previene de manera efectiva el mecanicismo generado de manera inconsciente en la práctica común.
9) APRENDE DÓNDE ESTÁN TODAS LAS NOTAS EN LA GUITARRA
Por increible que parezca, hay guitarristas y bajistas con años de experiencia, que no sabrían nombrar todas las notas del mástil. Conocer perfectamente dónde están las notas en el pentagrama, y por tanto en el trastero, te harán plantearte como mínimo, la elección de la digitación más apropiada por cuestiones interpretativas, técnicas o tímbricas.
10) PUEDES USAR EL SOLFEO PARA APRENDER OTROS INSTRUMENTOS
Si algún día decides ser multi-instrumentista, o simplemente quieres divertirte con otro instrumento, tendrás un gran camino recorrido en caso de saber leer, y no partirás de cero absoluto.
11) LA MAYORÍA DE LOS LIBROS TEÓRICOS UTILIZAN ESTE LENGUAJE
Evidentemente, la práctica totalidad de los libros de teoría, armonía, educación auditiva, contrapunto, improvisación, arreglos, etc, utilizan este lenguaje para transmitir la información al lector. Sabiendo interpretar partituras, aún en un nivel ciertamente elemental, te habilita a la lectura de infinidad de métodos y libros interesantes, que harán de ti un músico o un oyente más completo.
12) HERRAMIENTA COMPOSITIVA
Muchos grabamos nuestras ideas cuando escribimos música, pero hay situaciones donde no te es posible acceder a la tecnología necesaria, no dispones del tiempo requerido a tales fines, o sencillamente no te puedes permitir la inversión en dicho equipo. Poder plasmar tus ideas en papel de manera precisa es increíblemente útil, rápido, económico y adaptable a cualquier entorno musical.
13) PUEDES TRABAJAR EN TU MÚSICA O ESTUDIAR SIN GUITARRA
Hay momentos en los que no dispones de tu instrumento e incluso hay veces que es más beneficioso trabajar sin el. Sin más ayuda que un cuaderno y un lápiz puedes trabajar en tu música, componiendo, arreglando o simplemente estudiando nuevos conceptos.
Un consejo: Olvida tus licks y las tendencias de tus manos. Escucha lo que oyes en tu cabeza. Ponlo en un papel. Ahora, si estás “tocando de verdad”, sin tocar la guitarra.
14) MEJORA TU CONOCIMIENTO E INTERIORIZACIÓN DEL RITMO
Trabajar con solfeo te obliga a conocer y concretar el compás y posibles subdivisiones que necesites usar. Si nunca aprendes que es una síncopa, una amalgama o una anacrusa, es difícil que los llegues a utilizar, y en el mejor de los casos, si lo haces por pura intuición, no será con la seguridad y la solidez necesarias para alcanzar la verdadera libertad rítmica.
15) APRENDER SOLFEO ES REALMENTE SENCILLO
Aunque muchos creáis que estudiar solfeo es una tarea ardua, larga y tediosa, es un gran mito.
Ciertamente, adquirir un nivel alto puede llevar varios años, pero de igual forma sucede si quieres poseer una técnica impecable, unos vastos conocimientos de armonía o ser un gran improvisador. Nada muy bueno se consigue rápidamente.
La cierto es que el solfeo es una de las áreas de la música más agradecidas, ya que se puede realizar un estudio muy progresivo, y los resultados deberían ser evidentes “cada día”.
Por otro lado, los libros de solfeo, no vienen acompañados de grandes textos explicativos. Todo es muy intuitivo, lógico y gradual. Por si fuera poco, es una disciplina tan antigua, que disponemos de una enorme cantidad de literatura sobre el tema, así podemos elegir, e incluso simultanear a diferentes autores, beneficiándose de planteamientos múltiples.
Tómate el tiempo necesario, y piensa en cada una de ellas tranquilamente. Trata de ver las cosas de manera objetiva, sincera y realista. Lo peor que te puede pasar, es que saques conclusiones beneficiosas. Ext. de queteescuchen
Este articulo fue escrito por Carlos Vicent en su blog carlosvicentblog.com

Estudiar Música...

Estudiar música nos ayuda a desarrollar capacidades intelectuales, sociales y personales.


1. Desarrollo de la psicomotricidad

Para tocar un instrumento lo primero es conseguir que suene ya sea soplando, frotando un arco, pulsando una tecla o rasgando una cuerda. Una vez conseguido ésto, el siguiente paso es dar “forma” al sonido y tocar notas concretas accionando los mecanismos necesarios. Todo ello mientras se lee la partitura. Un ejercicio de psicomotricidad de lo más completo.

2. Competencias en idiomas

Esa partitura de la que acabamos de hablar contiene instrucciones precisas sobre el ritmo, la altura, la duración, la velocidad, el carácter y la técnica precisa para tocar las notas; expresadas solamente con lineas, puntos, y algún que otro símbolo. Es como aprender a leer otro alfabeto, de la misma manera que si aprendemos ruso, griego o mandarín. Pero vamos más allá: la música tiene frases, sintagmas (semifrases) y palabras (motivos) que dan sentido al discurso musical, un auténtico sistema sintáctico que da coherencia a la música. Mientras aprenden música mejorarán su aprendizaje en todo lo relacionado con la competencia lingüistica. 

3. Pensamiento lógico

Especialmente en los primeros cursos -en los que se asimilan e interiorizan los conceptos básicos de la música-, las matemáticas y la lógica son fundamentales para comprender e interpretar el ritmo. Por eso, estudiar música desarrolla el razonamiento lógico-matemático y estructura los mapas mentales.

4. Pensamiento múltiple

Además de la psicomotricidad que mencionábamos para tocar el instrumento, hay que tener en cuenta que las notas deben sonar con la duración, afinación, intensidad, ritmo e intención que se nos pide en la partitura. O que nos pide el director. O nuestro compañero de atril. O todos a la vez.

5. Sensibilidad artística

Por encima de cualquier requerimiento técnico la música es un arte. Siendo así, tocar un instrumento desarrolla la creatividad a través de la experimentación, canaliza la exteriorización de los sentimientos y fomenta el desarrollo del criterio artístico.

6. Capacidad de autoescucha y reflexión

Es evidente que para dominar un instrumento hay que escuchar lo que se está tocando, analizarlo y corregir lo que sea necesario. Con el tiempo, el hábito de escucharse a uno mismo va más allá del instrumento y con ello el análisis y la reflexión de lo que nos decimos a nosotros mismos.

7. Empatía y habilidades sociales

Además de escucharse a sí mismo, para poder tocar en grupo es imprescindible escuchar a los demás, por lo que se desarrolla la empatía. Si el grupo es grande, como una banda o una orquesta, también se desarrollan las habilidades sociales necesarias para relacionarse con los demás miembros.

8. Educación en valores

Tocar con solvencia un instrumento no es fácil ni rápido. Requiere trabajo constante, esfuerzo y perseverancia; unos valores que la inmediatez de nuestro acelerado mundo parecen haber olvidado. Al mismo tiempo, tocando en público deberán superar sus miedos.

9. Autoestima

Los pequeños avances que día a día experimentará serán una fuente de satisfacción que gratificarán todo el esfuerzo invertido. A medio plazo el control sobre el instrumento será mayor, con lo que también crecerá la motivación y el perfeccionismo; al cabo de los años podrá mirar atrás y ver que ha merecido la pena y todo ha sido posible gracias a sí mismo.

10. Serán más responsables y cuidadosos

A excepción de los instrumentos más grandes (piano, órgano, clave, arpa, percusión, contrabajo…), cada estudiante utiliza su propio instrumento, tanto en el estudio personal como en clase. Los instrumentos musicales son delicados y por tanto requieren cierto cuidado en su manipulación y mantenimiento; en otras palabras: un instrumento necesita que seamos responsables y cuidadosos con él. ext de Claves de Música

Uruguay celebra el Centenario de La Cumparsita

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CÁMARA DE SENADORES 
 COMISIÓN DE EDUCACIÓN Y CULTURA
PROYECTO DE LEY Artículo 1°.
 Declárase el año 2017 como año de la celebración del "Centenario de La Cumparsita", emblemático tango creado por el autor uruguayo Gerardo Matos Rodríguez, al consagrarse los cien años de su estreno en el Bar "La Giralda" de Montevideo, el 19 de abril de 1917. (Parlamento - Uruguay)

La cumparsita fue creada inicialmente como una marcha, compuesta por el joven estudiante de arquitectura Gerardo Matos Rodríguez - desconociéndose con precisión la fecha de su autoría, que se estima entre finales de 1915 y comienzos de 1916 - para la comparsa de carnaval formada por la Federación de Estudiantes del Uruguay, precisamente para utilizarla en los festejos que estaban prontos a realizarse. 
Fue estrenada - en su primera oportunidad - por Roberto Firpo en el café La Giralda de Montevideo en el año 1916. Ext. de Wikipedia. Continuar leyendo....
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Un turista y un hermoso recital

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Un turista coreano paseaba por Florencia y decidió unirse a un grupo de músicos locales, lo que culminó en un hermoso recital.